Revista Campo para Todos N° 193 – Abril 2024

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Revisión y evaluación de hembras caprinas y ovinas

El presente trabajo tiene por objetivo describir una serie de procedimientos que nos permita hacer una revisión, control, evaluación y selección, tanto en la majada como en el momento de la compra/trueque de ejemplares hembras.

Por: Pablo Sosa; Ornella Castro; Javier Quinteros Dupraz; Gabriela Brunello; Sabrina Almaraz y Matías Ojeda Fermoselle. AER Belén. INTA Catamarca. INTA La Rioja.

El trabajo de revisión y evaluación de hembras nos permitirá tomar decisiones que contribuirá a la mejora continua del pie de cría. No es solo la raza el factor más importante al momento de elegir cuales son las hembras que conformarán la majada (Foto 1); características como conformación de la estructura de los animales, implantación de ubres, ausencia de enfermedades, aplomos, etc., plasmadas objetivamente en una planilla (evaluación externa de ovejas y cabras), permitirá tomar la mejor decisión si el animal continuará formando parte de la majada como núcleo reproductivo o deberá ser descartada, como así también nos ayudará a decidir en la inspección al momento de la compra/trueque si una hembra puede o no ser incorporada al plantel reproductivo.

Cabe destacar que la finalidad de la planilla es poder aportar practicidad y objetividad al técnico u operador que realice esta tarea, conservando siempre el sentido de la productividad para el cual el animal será seleccionado.

Foto 1: Majada de hembras caprinas.

¿Cómo trabajamos esta revisión y evaluación de hembras caprinas y ovinas en el examen externo clínico – reproductivo?

La primera etapa se realiza con las hembras de pie y se revisan boca, ojos, lomo y aplomos en forma detallada.

Boca: se determina la edad a través de cronología dentaria a fin de descartar animales viejos (menor fertilidad y prolificidad). En esta instancia se controla que no posean alteraciones mandibulares comúnmente denominadas boca corta (prognatismo-Foto 2) o boca larga (braquignatismo). Esta alteración afecta a los animales adultos en el corte y masticación de alimentos; posee un alto grado de heredabilidad por lo que será transmitido a sus crías dificultándoles el proceso de amamantamiento.

Foto 2: Imagen de boca, prognatismo (boca corta).

Ojos: se descartan los que presentan inversión (entropión) o eversión (ectropión) del párpado, afecciones que pueden ser de carácter hereditario y predisponente a conjuntivitis, evaluando además otros problemas oftalmológicos que podemos observar como nubecula, daño parcial o total de uno de los ojos, ceguera unilateral, etc.

El estudio de la cabeza finaliza con la apreciación de tocos o cuernos.

Lomo: se observa un perfil del lomo (Foto 3) que debe ser recto, descartando de la majada aquellas hembras que presenten alteraciones de columna ya sea lomo arqueado o con desviaciones. Cabe recordar que en la zona lumbar es donde se determina la condición corporal en una escala de 1 a 5 (ideal 3-3,5).

Foto 3: hembra caprina: cabeza y lomo.

En la segunda etapa se procede al examen de pezuñas, pecho y genitales femeninos externos (ubre y vulva – Foto 4).

Foto 4: hembra caprina: cabeza y lomo.

Pezuñas: la inspección deber ser meticulosa a fin de descartar animales con diferentes grados de lesiones como ser pietín, abscesos podales, etc.

Pecho: en hembras muy pesadas es común observar úlceras en esta zona, debiéndose determinar el grado y las posibilidades de recuperación. Lesiones avanzadas con compromiso de las partes anatómicas internas y/o complicaciones, hacen muy dificultosa su curación.

Ángulo de grupa: está relacionado con la facilidad de parto (tamaño del canal de nacimiento), y con la longitud e implantación de la ubre. Un ángulo de 45° o más es lo menos deseable, un ángulo de 25° es aceptable, y un ángulo de 0° es lo ideal (Fig. 1)

Fig. 1. Ángulo de grupa. Fuente: American Dairy Goat Association, 1993.

Ubre y sus pezones: palpar para descartar la presencia de durezas que puedan indicar la presencia de afecciones como ser la mastitis, si esta última es detectada es un indicativo de que la ubre ha perdido su capacidad de funcionamiento y si el porcentaje de ubre afectada el superior a 40%, induraciones, nódulos y más de dos California mastitis test positivos, la hembra debe ser eliminada. Las especies caprinas y ovinas poseen 2 pezones, en caso de presentar tres o más se debe descartar ya que dificulta el proceso de amamantamiento y esa característica es heredable.

Vulva: revisar que se encuentre en estado normal, ya que la presencia de cicatrices u otras afecciones que pueden dificultar o impedir el normal desempeño durante la época de servicio o que el parto se desarrolle con normalidad. En algunas cabrillas se puede observar vulvas con un desarrollo inferior a lo normal (infantilismo vulvar), estos animales deben ser descartados ya que tienen una alta probabilidad de no lograr preñeces o no poder parir sus crías.

Ganglios linfáticos a tener en cuenta durante la revisación clínica

  1. Ganglios parotídeos: ubicados entre el borde anterodorsal de la parótida y el músculo masetero, por debajo de la base de la oreja. Hay uno en cada lado y se encuentran cubiertos en parte por la glándula y en parte por grasa.
  2. Ganglios submaxilares: situados en el tejido graso de los ángulos de la mandíbula, generalmente hay dos a cada lado.
  3. Ganglios retrofaríngeos: situados posteriormente a la glándula parotídea, pudiendo encontrarse de uno a tres en cada lado.
  4. Ganglios pre-escapulares: situados en el borde anterior de la escápula a lo largo del borde anterior del músculo supraespinoso.
  5. Ganglios pre-crurales: se ubican sobre el borde anterior del músculo tensor de la fascia lata en los miembros posteriores.
  6. Ganglio poplíteo: se ubica entre los músculos bíceps femoral y el contorno craneal del músculo semitendinoso, encontrándose uno en cada lado.
  7. Ganglios retro-mamario: están ubicados en la región inguinal, son en número par de forma oval u elíptico, situados dorso caudalmente a la glándula mamaria.

La mayoría de los ganglios (Foto 5) antes mencionados son notorios en presencia de lesiones locales o procesos infecciosos, causando la inflamación del ganglio denominada linfoadenitis. Dentro de esta afección la más común es la adenitis, si no es tratada a tiempo termina en una fistulación del o los ganglios afectados, esto influye de desfavorablemente de forma directa o indirecta al resto de la majada. Es ahí donde radica la importancia de revisar los ganglios.

Foto 5: Localización de ganglios linfáticos en hembras caprinas.

Aspectos sanitarios

Previo al inicio del servicio y la salida de este, se debe descartar las hembras por Brucella ovis y Brucella melitensis, mediante análisis serológico; cabe destacar la importancia de este diagnóstico ya que en el caso de la B. melitesis es una zoonosis. Realizar el seguimiento y control de parásitos internos y externos. Para el control de parasitosis internas realizar muestreos de heces cada 45 días o 15 días antes de cambio de potrero, analizando la cantidad de huevos de parásitos por gramo de materia fecal (h.p.g). En el caso de ser necesario instrumentar el plan antiparasitario que se corresponda con los parásitos detectados en los análisis.

En caso de hembras ovinas de razas laneras, se descarta por:

  • Abundante lana en la cara: se asocia a menor fertilidad.
  • Vellones de mecha corta: afecta la producción de lana (puede reemplazarse por mayor densidad).
  • Vellones gruesos o fuera de finura: afecta el lote o bolsón de lana si se aleja muchos del promedio y pierde valor.
  • Cuartos “chilludos” (pelos): defecto hereditario que baja el valor de la lana.
  • Lomo abierto o flojo: menor producción de lana, mayor penetración de tierra.

Comportamiento social

Aptitud materna o relación madre-cría: es un proceso que resulta de la combinación de varios factores, cuyo fin lleva al individuo a nutrir y cuidar a su progenie con el objeto de incrementar la viabilidad de la cría. La expresión adecuada de la conducta materna adquiere importancia porque el recién nacido depende totalmente de la madre para su alimentación (Foto 6). Si existe una buena relación madre-cría, se deben observar los siguientes aspectos conductuales, que ocurren al finalizar el parto.

  • La madre olfatea o acerca su nariz a la cría.
  • La hembra emite balidos, que son vocalizaciones con el hocico abierto o cerrado.
  • Limpieza o acicalamiento, esto sucede cuando la madre frota alguna parte del cuerpo de la cría con su lengua.

En caso de que la madre agreda o golpea con su cabeza a la cría, es evidencia de que existe una mala relación madre-cría, lo que no es deseable para el manejo de los rebaños y majadas, aspecto a tener en cuenta al momento de reemplazar o descartar una hembra.

Foto 6: Comportamiento materno, relación madre-cría.

Finalizada la revisación de las hembras, se clasifican en:

Potencialmente aptas para la reproducción: son aquellas hembras que se encuentran no solo en buen estado de salud y responden a los estándares raciales, sino además que se presenten aplomos correctos, su aparato reproductor este en perfecto estado y que cumplan con los requisitos productivos para los cuales será destinado (producción de carne, leche, lana, cuero, etc.).

Temporalmente no aptas: son las que presentan alguna afección eventual, se realiza tratamiento específico que se aconseje, se volverá a revisar.

No aptas: en el caso de hembras púberes puede ser por afecciones en el aparato reproductor o glándula mamaria y en el caso de hembras adultas se eliminan del sistema como reproductoras y pasan a la categoría de refugo donde serán aprovechadas a futuro como carne para consumo o algún agregado de valor como embutidos y chacinados.

Recomendaciones finales:

Cabe destacar que siempre se debe contar con el asesoramiento profesional, a su vez realizar un seguimiento continuo de las hembras reproductoras, teniendo en cuenta que es clave para eliminar esta causa de bajos índices de procreo o números de crías. Se recomienda considerar que el rendimiento productivo máximo de las hembras es a los 4-5 años, por lo tanto, se deben mantener hasta 5 partos solamente en el sistema. Las hembras deben presentar al comienzo de la temporada de encaste una condición 3 a 3,5. Se debe eliminar todas las hembras infértiles e improductivas (las que no dieron crías durante el período de partos) y aquellas con dientes muy gastados y/o que le falten algunas de sus piezas dentales, pues sin ellas no pueden masticar el alimento y tendrán serias dificultades para mantener su peso y condición corporal u otra afección que evidencien que queden fuera del sistema como reproductoras.

Desde la AER Belén y el CASC INTA-Catamarca y La Rioja se ha confeccionado una planilla para registrar los datos de la evaluación de las hembras, ya sea al momento de la compra, o cuando se realiza el examen previo al servicio. La planilla se encuentra anexada.

Bibliografía: Asociación Estadounidense de Cabras Lecheras. 1993. Asociación Estadounidense de Cabras Lecheras. 1993. Sistema de Valoración Lineal para Caprinos. Spindale, Carolina del Norte. Bode, F.F.; Fernández, J.A.; Resoagli, J.M.; Villordo, G.I.; Polej, E. Nódulos linfáticos parietales en inspección rutinaria de caprinos. Rev. Vet. 29 (1): 61-64, 2018. Getty R. 1982. Anatomía de los Animales Domésticos, Cap. 34: sistema linfático de los rumiantes, Parte III, Caprinos, 5º ed., Salvat, Barcelona, p. 1134-1176.

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