Después de varios años de trabajo conjunto entre productores, técnicos e instituciones, la Cooperativa Agrícola Avellaneda alcanzó un importante objetivo: comenzó la comercialización de semilla de alfalfa fiscalizada de la variedad Salinera INTA, convirtiéndose en la primera experiencia de este tipo en la zona de riego del departamento Avellaneda.

El logro es el resultado de un proceso impulsado por el Clúster Provincial de Producción de Semilla de Alfalfa y el proyecto local del INTA destinado al fortalecimiento de la producción de semilla de alfalfa fiscalizada en Santiago del Estero; ambos coordinados por la Ing. Agr. Mónica Cornacchione. Durante todo el proceso, la Cooperativa contó con el acompañamiento técnico del INTA, AER Añatuya de la EEA Quimilí e INTA Santiago del Estero, y el trabajo articulado de los socios de la Cooperativa.
El Ing. Agr. Adrián Massa, quien es el director técnico del semillero, destacó que la certificación representa un paso trascendental para la cooperativa, ya que implica haber cumplido con todos los requisitos establecidos para producir y comercializar semilla de manera legal y con trazabilidad garantizada.
«Se certificó todo el proceso, desde la siembra hasta la cosecha. Esto permite ofrecer una semilla fiscalizada que brinda garantías sobre su origen y calidad», explicó.

La producción corresponde a tres lotes sembrados en abril de 2025, ubicados entre Icaño y Colonia Dora –con el aislamiento adecuado- con una superficie total de 39 hectáreas. La primera cosecha se realizó entre diciembre de 2025 y los primeros días de enero de este año, y posteriormente se completó el proceso de limpieza y acondicionamiento de la semilla con una acondicionadora destinada solo para esta semilla.
Como resultado, la cooperativa dispone de 129 bolsas de 25 kilogramos, lo que representa un total de 3.225 kilogramos de semilla Salinera INTA de segunda multiplicación, destinada a la implantación de pasturas para producción de forraje.
Cada bolsa cuenta con su correspondiente rótulo y estampilla oficial, lo que certifica la trazabilidad del producto, permitiendo conocer el origen de la semilla, el lote donde fue producida y todas las etapas del proceso productivo.
Massa señaló que este avance no solo beneficia a la cooperativa, sino que abre nuevas oportunidades para el desarrollo de toda la región. Además, destacó que la producción de semilla de alfalfa es una actividad de fiscalización obligatoria, por lo que haber logrado la certificación permite ingresar plenamente al circuito formal de comercialización.
También remarcó que las 39 hectáreas implantadas continuarán como semilleros mientras mantengan su productividad dentro del tiempo permitido, según la reglamentación del INASE. Se estimó que los rendimientos podrían aumentar en las próximas campañas, y lograr a su vez dos cosechas. Esta campaña pasada por las lluvias entre enero y marzo, superiores a las normales, no se logró la segunda cosecha.

Por su parte, el presidente de la Cooperativa Agrícola Avellaneda, Juan Gómez, expresó la satisfacción de los productores por haber concretado un proyecto que durante mucho tiempo parecía difícil de alcanzar.
«Fue un camino largo, con muchos obstáculos, incluso la pandemia retrasó el proceso, pero la perseverancia del grupo hizo posible este logro. Hoy estamos disfrutando de este momento y convencidos de que puede convertirse en una alternativa de desarrollo para toda la zona», manifestó.
Respecto de la comercialización, confirmó que la semilla ya se encuentra disponible y que la cooperativa iniciará una campaña de difusión para llegar a productores interesados de la región y de otras provincias.
Finalmente, sostuvo que el objetivo es continuar ampliando la superficie destinada a la producción de semilla certificada en la medida que las condiciones climáticas lo permitan, e invitó a otros productores a sumarse a esta iniciativa, siempre que cumplan con las exigencias técnicas que requiere la producción de semilla fiscalizada.
Este logro marca un hito para la producción agropecuaria del departamento Avellaneda y representa un nuevo paso en el fortalecimiento del trabajo cooperativo y del desarrollo de una actividad con alto potencial para la región.
Por: Marcelo Lagos – INTA EEA Quimilí










