Juan Pablo Suárez Rios junto a Gabriel Suárez socios fundadores de Vuelo Verde recibieron Revista Campo para Todos en el stand. Gabriel fue el encargado de responder sobre las soluciones que ofrecen y el potencial de esta tecnología en la región.

Vuelo Verde trabaja con modelos como el DJI Agras T50, un dron agrícola de última generación con capacidad para transportar hasta 40 litros de producto líquido o 50 kg de semilla sólida, permitiendo aplicaciones al voleo de cultivos como avena, trigo, alfalfa, cebolla y centeno. “Es una herramienta versátil que permite sembrar, fertilizar y proteger cultivos con eficiencia, incluso en condiciones donde la maquinaria tradicional no puede ingresar por falta de piso”, explicó.

Además, la empresa comercializa el Mavic 3 Multispectral, un dron especializado en mapeo agrícola, equipado con cámaras multiespectrales que permiten generar índices de vegetación, mapas de topografía y análisis de estado de cultivo. Esta información puede ser procesada por el propio productor desde su computadora o mediante servicios asociados, como los que ofrece la firma Sarbio, con la que Vuelo Verde mantiene un convenio de colaboración.
“Las imágenes capturadas por nuestros drones son compatibles con los programas que utilizan muchas empresas semilleras, lo que facilita la integración de datos y la toma de decisiones agronómicas”, señaló. Esta interoperabilidad es clave para productores que buscan precisión y trazabilidad en sus lotes.

En cuanto al marco normativo, Suárez reconoció que la legislación provincial aún no está completamente actualizada respecto al uso de drones agrícolas. Sin embargo, destacó que Vuelo Verde opera con responsabilidad: cuenta con un piloto habilitado por la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) y respeta las normativas vigentes sobre aplicaciones aéreas. “Además de vender los equipos, ofrecemos el servicio agrícola completo, incluyendo la formulación de recetas agronómicas, siempre en cumplimiento con la ley de agroquímicos de la provincia”, afirmó.

Consultado sobre la adopción de estas tecnologías en Santiago del Estero, Gabriel fue optimista: “Los productores están empezando a ver el valor de estas herramientas. No vienen a reemplazar, sino a complementar. La posibilidad de entrar en tiempo y forma a los cultivos, sin depender del estado del suelo, es una ventaja estratégica”.
Con una propuesta que combina tecnología de punta, servicios integrales y asesoramiento técnico, Vuelo Verde se posiciona como un actor clave en la transición hacia una agricultura más precisa, eficiente y sustentable.










