Una herramienta que gana terreno en la agricultura argentina

La agricultura de precisión ya no es una promesa del futuro: es una realidad tangible en los campos argentinos. Entre las tecnologías más disruptivas, los drones agrícolas se destacan por su creciente protagonismo. Si bien comenzaron como herramientas de monitoreo y generación de mapas NDVI, hoy evolucionan hacia un rol activo en tareas clave como la siembra de cultivos de cobertura y la fertilización superficial.
En esta nota, exploramos sus aplicaciones prácticas y las ventajas que ofrecen frente a métodos tradicionales.
Por: Jaime Coronel – CJM drones
Aplicaciones prácticas: siembra aérea y fertilización
1. Siembra de cultivos de cobertura
Los drones permiten sembrar especies como vicia, centeno, avena, trébol o sorgo forrajero, incluso en etapas avanzadas del ciclo del cultivo principal (maíz, soja, algodón).

Beneficios clave:
Mejora la infiltración del agua.
Favorece el control de malezas.
Aporta a la fijación biológica de nitrógeno.
2. Fertilización superficial
Los drones aplican fertilizantes granulados como urea, MAP, fosfato diamónico o nitrato de amonio con gran precisión.

Usos recomendados:
Fertilizaciones complementarias.
Aplicaciones específicas por ambiente dentro del lote.












