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Revista Campo para Todos N° 213 – Diciembre 2025

El Rolado y el MBGI

La preocupación de la sociedad sobre el «bosque» nativo tuvo como consecuencia la sanción de la Ley Nacional 26331 “Ley de presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos”. Esta Ley, denominada comúnmente “Ley Bonasso”, posee normas, recomendaciones y legislaciones particulares que, según algunos, colisionan con prácticas de modificación de la estructura de la vegetación natural, especialmente de las comunidades leñosas. El rolado es una de esas prácticas, y la aplicación de la Ley de Presupuestos Mínimos ha limitado su uso, impactando a su vez de manera negativa en la actividad ganadera. El objetivo de esta presentación es analizar la practica de rolado, su interacción con la citada Ley y las posibles vías de solución de los conflictos en base a los resultados obtenidos en investigación en el tema.

Por: Ing. Agr. Carlos Kunst PhD
El Garabato – Consorcio de Cooperación

Parte 1: Antecedentes

El rolado: definición.

El rolado consiste en el tratamiento de la vegetación natural con el «rolo», un cilindro de metal de ancho > 2 m y diámetro 1,2 – 1,5 m, armado de cuchillas, hueco y que puede ser lastrado con agua, alcanzando 3000 – 4000 kg de peso y que es traccionado por tractores o topadoras de distinta potencia. El “rolo” es una herramienta desarrollada de manera empírica. El rolado aplasta y corta los estratos leñosos bajos y medianos (el «fachinal») y deja en pie un cierto número de árboles y arbustos de distinta edad y tamaño, de acuerdo al deseo del operador.

El rolado tiene dos objetivos: (a) facilitar el acceso y tránsito de personal y hacienda; y (b) incrementar la oferta de forraje. El primer objetivo se logra a través de aplastamiento y corte de las leñosas; y el segundo mediante la activación del banco de semillas de especies nativas o a través de la siembra instantánea de especies introducidas (ej. Panicum maximum cv gatton panic). El paisaje final es un «parque» compuesto por árboles y pasto, similar al logrado por limpieza manual («desbajerado»).

 

El rolado es muy rápido en el tiempo (proporción 6 a 1 con el desmonte total). El efecto del rolo, del tractor/topadora, sus ruedas y hoja frontal, si la posee, se engloban también en el «efecto» del rolado. La oferta de forraje se incrementa siempre de manera significativa.
Desde un punto de vista ecológico el rolado puede definirse como una perturbación del ecosistema tratado, aplicada con fines ganaderos/ forestales. Un disturbio o perturbación es un evento discreto que modifica ecosistemas, comunidades, poblaciones y cambia la disponibilidad de recursos, sustratos y el ambiente físico. Es «discreto» porque ocurre en un período de tiempo, tiene principio y fin; y está localizado en el espacio. Otra definición de perturbación es «un evento que remueve biomasa». Todos los agentes como la herbivoría, extracción forestal, ataques de insectos, irrupciones de patógenos, tormentas, inundaciones, fuegos, etc. pueden considerarse también «disturbios». Desde un punto de vista ecológico, un disturbio no es intrínsecamente «malo» ni «bueno»: sólo produce cambios en las condiciones ambientales y en las comunidades vegetales e individuos existentes, y por lo tanto puede favorecer y/o perjudicar al mismo tiempo organismos y ciclos de ecosistema. Es mejor por lo tanto referirse a «efectos» del disturbio, y dejar para una interpretación posterior los aspectos de para quien y porque es positivo o negativo. La evaluación del efecto de un disturbio es dependiente de la escala o nivel de percepción del ecosistema. Como «disturbio», el rolado puede caracterizarse por su intensidad («fuerza» del agente o factor disturbante, «dosis») y por su severidad (efecto sobre los componentes del ecosistema: ej., suelo y vegetación). La intensidad del rolado puede estimarse a través del peso y tamaño de la maquina empleada y el número de pasadas. La severidad se estima a través de los cambios producidos como resultado del rolado en los distintos componentes del ecosistema (suelo y vegetación).

Imagen satelital de una zona de Santiago del Estero. Interpretación: sectores azules, bajos y caños corresponden a pastizales y sabanas; sectores verdes; sectores altos, con bosques. Sectores claros, pastizales, desmontes, fuegos. El Chaco no es un continuo de vegetación de bosques.

¿Por qué rolado?:

El rolado en el contexto histórico de los ecosistemas chaqueños.
En la actualidad, muchos campos y potreros de la región chaqueña se encuentran cubiertos en gran proporción por leñosas de hábito arbóreo y arbustivo ¿fue siempre así? La vegetación original de la región chaqueña era un mosaico de bosques, arbustales y sabanas, no un manto homogéneo de leñosas. No solo los mapas antiguos así lo señalan, sino también viajeros, botánicos y fitogeógrafos que alcanzaron a conocer la región a principios del siglo XX antes de su ocupación por la República Argentina. Antaño, los disturbios naturales importantes eran el fuego, las inundaciones, las plagas, la caza efectuada por los pueblos originales, etc. Esos disturbios colaboraban para generar diversidad de paisajes, hábitats y especies. Desde la época de la conquista hasta fines del siglo XIX, la única actividad económica con potencial de disturbio que se realizó en la región chaqueña eran la ganadería (vacuna y caprina) extensiva. A partir de principios del siglo XX, la presión sobre la vegetación natural aumenta a través de la actividad forestal y el pastoreo de animales domésticos, debido a la expansión demográfica y económica del país. El advenimiento de los obrajes, estancias y puestos genera sobrepastoreo de vacunos, caprinos y equinos. La interacción de la sobretala, el cambio de régimen de fuego, el sobrepastoreo y el clima variable tienen como consecuencia la «lignificación» (predominio de leñosas) y homogeneización de los distintos tipos de vegetación y de paisajes. Debido al grado de dominancia actual de las leñosas, el disturbio o tratamiento mecánico (~ rolado), con sus ventajas y desventajas, es el único posible para comenzar a realizar una integración ganadero-forestal.

El rolado en el contexto de la Ley de Presupuestos Mínimos

La Ley de Presupuestos Mínimos exige «ordenar» los bosques, lo que demanda ubicarlos en el espacio geográfico. Los «bosques» son definidos como «ecosistemas forestales naturales compuestos predominantemente por especies arbóreas nativas maduras, con diversas especies de flora y fauna asociadas, en conjunto con el medio que las rodea —suelo, subsuelo, atmósfera, clima, recursos hídricos—, conformando una trama interdependiente con características propias y múltiples funciones, que en su estado natural le otorgan al sistema una condición de equilibrio dinámico y que brinda diversos servicios ambientales a la sociedad, además de los diversos recursos naturales con posibilidad de utilización económica». A su vez, define al «desmonte» como «toda actuación antropogénica que haga perder al bosque nativo su carácter de tal, determinando su conversión a otros usos del suelo tales como, entre otros: la agricultura, la ganadería, la forestación…». Estas normas generan muchos interrogantes desde el punto de vista técnico-aplicado: ¿Qué es una especie «forestal madura»? ¿Cuál es el carácter del bosque? Estos conceptos son teóricos, basados en viejos conceptos forestales de origen europeo, muy difíciles de aplicar en la práctica en los ecosistemas argentinos. Así, en la definición de bosque se observa la tendencia de atribuir al mismo propiedades mágicas (teleología) de transformación de suelos, etc., conceptos hoy completamente rechazados y abandonados.

Rolado de Baja Intensidad y aprovechamiento forestal.

El rolado y el «bosque» estático.

Para la región Chaqueña, sin mucha evidencia real, se asume que la vegetación «climax» es el «bosque de dos quebrachos». ¿Poseen vegetación tipo «bosque climax» según la definición anterior todas las áreas que se van a someter al rolado? La Ley de Presupuestos Mínimos no define claramente ese punto porque asume un hecho falso históricamente: que todo el Chaco era «bosque», es decir que las comunidades leñosas eran absolutamente dominantes y que el proceso de expansión de la ganadería y agricultura las ha hecho desaparecer. En realidad, en la región chaqueña las comunidades leñosas se han vuelto dominantes en áreas donde antes había pastizales y parques, y el proceso de lignificacion y la consecuente homogeneización del paisaje es una pérdida de diversidad y de la oferta de forraje actual con respecto a la potencial (disminución de la condición del pastizal).

Existen en general dos situaciones:
(a) «bosques» verdaderos, degradados por tala y sobrepastoreo, donde puede ser razonable la reinstalación de una comunidad leñosa a través de silvicultura de un bosque «secundario», y
(b) sabanas, parques y arbustales donde no existían especies arbóreas y donde se han vuelto dominantes por el sobrepastoreo y el cambio de régimen de fuego.

Baja intensidad de rolado.

En las dos situaciones el rolado puede ser una excelente alternativa como intervención mecánica de intensidad media, que mantiene parte de la comunidad leñosa pero que la «ralea» (elimina biomasa no deseable desde un punto de vista productivo). Existe controversia sobre si el rolado es una «práctica silvicultural» o «una practica de mejoramiento del pastizal», pero su valor utilitario no es discutido en términos generales, sino que seria una práctica dirigida técnicamente: la «intensidad» del disturbio a aplicar variara de acuerdo al «sitio», un enfoque diferente para mapear y delimitar ecosistemas a un nivel de percepción adecuado al manejo de un establecimiento agropecuario. Ello implica no solo delimitar y mapear, sino tener un conocimiento general de la dinámica de disturbios de la vegetación chaqueña.

Alta intensidad de rolado. Exceso de residuos

El rolado y el «bosque” dinámico.

El rolado como disturbio podría afectar tres elementos claves de la estructura del «bosque» de acuerdo a la ciencia forestal: el número de estratos, la edad de los individuos y la «regeneración» de especies valiosas. Aunque en ninguna parte es explicitado claramente, esa «modificación» del «bosque» podría hacerle perder su «carácter», y así el rolado seria incluido en la definición de «desmonte» y su aplicación podría limitarse seriamente.
El principal efecto del rolado como disturbio es la eliminación (poda) de individuos leñosos hasta un diámetro máximo (10 cm), lo que depende del tamaño de las cuchillas, el peso del rolo y otras circunstancias biológicas y físicas (ej. época de aplicación). La muerte de individuos es escasa. La poda del rolo rompe la dominancia apical y produce nuevas y ramas desde yemas axilares y basales. Los individuos no mueren, solo cambian su arquitectura. Se observa un «rejuvenecimiento» de la vegetación ya que todos los individuos lo poseen.

El rolado «clásico» tiende a mantener individuos de DAP > 15 cm, que son fácilmente esquivables por la maquinaria: ello sugiere que el tipo de vegetación obtenido sería un «bosque envejecido». Este inconveniente puede ser solucionado mediante: (a) reducción del tamaño de la maquinaria (rolos menos anchos, empleo de tractores acorazados en vez de topadoras para la tracción) y (b) entrenando de manera eficiente al tractorista. Estos son dos de los principios en que se basa el RBI (Rolado Selectivo de Baja Intensidad) base del “Manejo de Bosque con Ganadería Integrada».

La amenaza al reclutamiento de nuevos individuos, llamada «regeneración» desde el punto de vista forestal es, según algunos, el efecto «negativo» más importante del rolado sobre el «bosque» y que a corto o largo plazo le haría perder al mismo su carácter al eliminar las sucesivas oleadas de individuos. La curva «J inversa», con muchos individuos jóvenes y cada vez menos individuos en las edades superiores es empleada para representar la estructura de edad o tamaño de la comunidad de leñosas, y en base a la misma inferir distintos parámetros de dinámica de la vegetación, entre ellos la tasa de pasaje de una edad a otra. El empleo de estos gráficos para ese objetivo puede ser erróneo, especialmente si se basan en los diámetros de los individuos leñosos y en clases, debido a que muchas veces el diámetro no esta correlacionado con la edad de los individuos leñosos y que la definición de intervalos de clases es arbitraria. Esta simplificación conduce a conclusiones falsas: la curva J inversa asume por ej. que hay una permanente «entrada» de individuos a las clases de individuos menores: ¿Cómo se compatibiliza ese supuesto con el hecho de que el clima de la región se caracteriza por su variación?.

Por otra parte, evidencia experimental indica que el «daño» del rolado no es la muerte de individuos, sino solo un cambio de estructura que afecta más la calidad forestal que la supervivencia de las especies leñosas en un rolado. Por otra parte, observaciones de campo sugieren que el reclutamiento de quebracho colorado se presenta con distribución agrupada, un hecho que facilitaría el trabajo del rolo, sin poner en riesgo la «regeneración» de especies forestales valiosas. El requerimiento de capacitación del tractorista/operador del rolo es una condición clave para minimizar daños a la «regeneración».

Publicado en Revista Campo para Todos N213 de Diciembre del 2025

La bibliografía citada por el autor se encuentra en poder de la editorial.

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